No es la noche.
Eres tú.
Nueve letras
clavadas detrás de los párpados.
Te nombro rápido.
Te quedas lento.
No duermes aquí,
pero me desvelas.
Y vuelves
no tú,
tu ausencia ineludible.
Das con la grieta
cuando el mundo se apaga
y no hay ruido suficiente
para callarte.
Encuéntrame
o sigue sin mí.
Pero si te vas,
llévate todo lo que es tuyo:
tu nombre,
mi corazón…
y este insomnio.
Deja un comentario