A quien me hizo querer volver
Si él es un árbol,
yo sería un pájaro.
Él aprendiendo a quedarse,
yo aprendiendo a volver.
Llego con restos de vuelo,
con ramitas en el pico,
buscando un hueco entre sus hojas.
Tal vez a veces lo incomode
el ruido de mis alas,
mi forma inquieta
de mover el aire.
Pero él abre espacio.
Yo le canto
para recordarle
que incluso lo quieto respira.
Y él me presta sombra
cuando el vuelo se vuelve largo.
Podría irme
a otros árboles,
volar en otro firmamento.
Pero siempre vuelvo
a él.
Porque hay algo en su forma
de sostener el aire
que me hace quedarme.
Hay algo que me reconoce.
En sus ramas,
el viento pronuncia mi nombre,
y se alza una cúpula
donde cabe mi nido.
Y así,
mientras él crece hacia el cielo,
yo regreso,
una y otra vez,
para recordarle
que no está solo.
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