Cuando digo que eres mío
no hablo de posesión,
hablo de destino.
De cómo la marea sigue a la luna,
de cómo el viento reconoce su lugar entre los árboles,
de cómo el alma, cuando ama,
sabe volver.
Cuando callo, no me pierdo.
Solo te dejo espacio,
como la orilla deja ir al mar
sabiendo que siempre regresa.
No es distancia,
es amor sin prisa.
Amarte en calma,
desde donde no hay cadenas ni miedo.
Sigo aquí,
aunque el silencio te confunda,
aunque parezca que me he ido.
Estoy en la espera quieta,
sosteniendo el fuego sin quemarme,
respirando por los dos.
No te he dejado de amar ni un segundo.
Solo aprendí a hacerlo con las manos abiertas,
como quien mira florecer algo hermoso
sin arrancarlo.
Porque el amor no es pertenecer,
es permanecer.
Y yo permanezco,
a tu lado,
aun cuando no me veas.
Así que cuando te digo que eres mío, lo que quiero decir, es que soy tuya.
Deja un comentario