Rumiando Mentes

Aquí no hay letras perfectas, pero hay de sentimientos todos. Transformando pensamientos en palabras

He sentido la traición de quienes juraron protegerme,

como cianuro en las venas,

como puñalada directa a la carne.

He visto borrarse la sonrisa de mi rostro

cuando mi nombre viaja en bocas

que deberían llenarse de llagas.

Y aún así,

al son de la batalla,

he tenido que mantenerme en pie,

con las plantas deshechas

de sostener un imperio

que no me fue dado

Lo conquisté.

Lo peleé.

He domado dragones,

Los propios incluidos,

para alcanzar esta torre

Abanderada solo por príncipes

Y por reyes.

Así que no vengas ahora con amnesia selectiva

para justificar por qué caminaste al lado del enemigo.

No te pares sobre mis derrotas

argumentando necesidades de vincular.

El caballero no traiciona su escudo.

El amigo no escoge copas

por encima de quien le tendió la mano.

El can no muerde la palma que lo alimenta.

¿Tan grande es el vacío,

que poner en riesgo lo nuestro

valió más que cuidar la alianza?

No soy princesa de cuento.

Soy amazona: salgo a luchar contigo.

Pero si debo cuidar mi sueño de ti,

no me tiendas la cama.

Mi cultura no justifica doble bandera.

Mi amistad no es rígida:

es frágil, valiosa,

Y no me cedo a cualquiera

Y no cualquiera la pronuncia.

No voy a adentrarme en un bosque

que ahora se viste de niebla

solo porque tu mano es la que me llama.

Las elecciones trazan los destinos.

No el mago.

No la hechicera.

Cabalgar en la playa conmigo,

o

brindar sobre mis heridas.

Adentrarte en lo incómodo,

o

abrazar al fantasma de mis penas.

No camines hacia el calabozo

pensando que escucharás mi voz desde allí:

quizá sí la oigas…

pero no volverás a ver mis ojos buscándote.

Así que dilo claro:

Entrados en calor, ¿Vamos a cara o cruz?

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