Rumiando Mentes

Aquí no hay letras perfectas, pero hay de sentimientos todos. Transformando pensamientos en palabras

Hoy llevé la sonrisa

colgada al pecho.

Hoy fue uno de esos días.

Ya sabes cuáles.

De los que parecen sueño,

incluso para una sonámbula

que aprendió a caminar entre mundos.

Hoy me fui

tres polos en tu dirección.

Desperté con tu olor sobre la almohada

y fue inevitable:

pensé en su nombre.

Y prometo que traté de contener

esos anhelos que a veces escapan

de la prisión de mis deseos conscientes.

Pero hoy fue uno de esos días.

Ya sabes cuáles. 

De los que no quiero que terminen.

De los que me retienen

con el solo hecho de saberte

en la otra habitación.

Hoy adornaste mi mañana

con tu voz y un té.

Y no supe si desear tu cuerpo,

para sembrarte dentro de mí,

o tu atención,

para cuidar la raíz de esta fantasía.

Hoy

deseé con fuerza que dejaras la huella de lo posible.

Y sin decirlo,

deseé que la imaginaras también.

Porque hoy

recordé su nombre.

Hoy fue uno de esos días.

Ya sabes cuáles.

En los que

nos imaginé.

Siendo tres. 

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